Playerunknown’s Battlegrounds, un intento fallido de eSport

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Difícil empezar a hablar de un juego con el que día a día estoy al límite entre el amor y el odio. Tengo más de mil horas jugadas y puedo decir, sin lugar a dudas, que es uno de los juegos más adictivos que jugué en mi vida. Lo empecé a jugar desde el Early Access y fue amor a primera vista; básicamente descubrí que el nuevo género Battle Royale era exactamente lo que busqué durante tantos años. Si no lo conocés (lo cual es muy difícil porque es el juego del momento) te lo explico rápido para que entiendas: los escenarios actuales son dos, uno que se llama Erangel, que parece ser alguna parte desconocida de Rusia, y el otro se llama Miramar, que vendría a ser México. La diferencia entre ambos mapas son las armas, los vehículos y el campo de batalla; Erangel se podría decir que es más cerrado, mientras que Miramar cuenta con mucho más campo abierto, perfecto para los amantes de los fusiles de francotirador. El objetivo es tan simple como complicado: sobrevivir. El ganador (o los ganadores, porque se puede jugar de hasta cuatro personas) es el último en pie en esta batalla real.

Más allá de sus miles de problemas de rendimiento y de la incontable cantidad de errores, meses atrás disfrutaba a más no poder de esta gran idea. Sin embargo, como dice el gran dicho, no todo lo que reluce es oro, y el PUBG no es la excepción: de sus tres millones de personas jugando al simultáneo diariamente, una gran parte abusa de macro, aimbot y, aunque en menor medida, speedhack. Y todo esto sin contar el clásico teaming, que se transformó en el menor de los males.

Bluehole (la desarrolladora), lejos de tomar medidas drásticas y escuchar las sugerencias de sus millones de usuarios, que va desde aplicar un ping lock y un block region (la mayoría de los cheaters son de China), elige seguir jactándose de sus tres millones de usuarios jugando al simultáneo.

Y esa es la razón por la cual nunca va a ser un eSport, porque nadie va a respetar un juego lleno de abusos sin consecuencias.